Recordando a Higinio Muñoz

Recordando a HIginio Muñoz: Reflexionemos nuestras luchas, nuestros retos, nuestras perspectivas.

El 19 de marzo de 2010 falleció nuestro compañero Higinio Muñoz. Con el compartimos aspiraciones y espacios de encuentro donde constatamos siempre su afán de construir un mundo de paz y solidaridad.
Hace un año su cuerpo fue velado en el esplendoroso Auditorio de la Facultad de Ciencias y en la Casa de la Solidaridad que nunca lució tan llena de esperanza. La nueva presencia de Higinio se convirtió desde entonces en un ejemplo excepcional y privilegiado.
El pasado 22 de marzo se celebró en la Facultad de Ciencias el evento “Recordando a Higinio Muñoz: Reflexionemos nuestras luchas, nuestros retos, nuestras perspectivas” en el que los compañeros del Comité Estudiantil Metropolitano, de la Caravana Ricardo Zavala y del Movimiento de Aspirantes Excluidos de la Educación Superior nos convocaron, a Serapaz y a otras organizaciones, a intercambiar punto de vista sobre como “poner su práctica al servicio de las luchas que hoy se dan en el país por la dignidad y la justicia”.
En el evento, Serapaz reafirmó su compromiso de seguir acompañando los procesos de dichas instancias pues contribuyen a la construcción de la liberación y de la paz.
A continuación se reproduce de manera integra el texto presentado por los compañeros del Comité Estudiantil Metropolitano.

Ciudad Universitaria a 22 de marzo de 2011

Recordando a Higinio Muñoz

Formador de muchos de nosotros, la ausencia de Higinio Muñoz en este primer año ha sido un duro golpe a la vez que un reto para continuar de manera distinta con nuestras convicciones políticas, organizativas, revolucionarias en muchos sentidos.
Por ello les agradecemos a todos ustedes no solo su presencia aquí, y el apoyo que nos brindaron hace un año –es imposible olvidar este mismo auditorio lleno- sino su acompañamiento durante todo este periodo en el que hemos recibido su apoyo solidario e insustituible. Muchas gracias.
La partida de Higinio se suma a varias más sucedidas durante 2010, que afectaron y afectan gravemente el desempeño de las luchas populares por sus personalidades ejemplares, por sus convicciones y por los aportes específicos que cada uno donaba a las causas justas. Recordamos entre ellos a Carlos Montemayor, a Bety Cariño, a Fausto Trejo y a Don Samuel Ruíz, como tres compañeros invaluables que no queremos dejar de recordar y aplaudir.
Sus ausencias sobre todo, pero también la grave situación del país, nos obligan a pensar en sus legados con el afán de poner su práctica al servicio de las luchas que hoy se dan en el país por la dignidad y la justicia.
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Nosotros vemos un país atravesado por las injusticias y desigualdades propias del modelo económico implementado por todos los gobiernos neoliberales. Vemos, también, un régimen político corrompido y degradado. En donde ninguna de las opciones electorales se distinguen realmente de la lucha del poder por el poder.
De ahí el abandono al campo; la migración que pone en riesgo la vida de los mexicanos y centroamericanos, la violencia, el narcotráfico y la inseguridad. La pérdida de la soberanía nacional, la entrega y el retroceso en los derechos laborales. De ahí los megaproyectos que agotan recursos naturales, que desplazan comunidades y ponen en riesgo culturas ancestrales. De ahí la falta del cumplimiento de los derechos indígenas, la criminalización de las disidencias, la falta del derecho a la información.
Los jóvenes somos una de las principales víctimas de todas estas políticas de despojo y exclusión. No tenemos acceso a la educación, pero tampoco al empleo bien remunerado, se nos niegan las posibilidades de una formación académica y se cierran las puertas de un mejor futuro. Mientras se militariza al país entero y se criminaliza la protesta social, a los jóvenes nos excluyen de todo, incluso de un lugar en el mundo.
Un claro ejemplo lo encontramos en el ámbito educativo, en donde las políticas de exclusión de los últimos 30 años han apuntado al fortalecimiento de la educación superior tecnológica y la que imparte el sector privado en alarmante detrimento de la universidad pública, lo que cada año provoca que alrededor de 200 mil jóvenes se queden fuera de la educación superior. Esta política se ha conformado, entre otros elementos por la aplicación de exámenes estandarizados que, lejos de medir conocimientos buscan justificar la exclusión de miles de su derecho a recibir educación media superior y superior, y con ello, responsabilizar de manera individual a los jóvenes de un problema que a todas luces corresponde a la sociedad en general.
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Desde que Higinio llegó a la ciudad en 1984 se entregó de lleno a la lucha social. La causa por una universidad al servicio del pueblo fue de las primeras en recibir su completa dedicación.
Participó hacia el congreso universitario de 1990, antes de ser consejero universitario por la Facultad de Ciencias. Participó después en la formación del Comité Estudiantil Metropolitano.
Higinio fue fuertemente influido por las ideas del Zapatismo, desde el levantamiento de 1994 se comprometió con la lucha de los pueblos indios y fue un promotor incansable de los principios zapatistas. Siempre sencillo, humilde y honesto caminó con las causas más justas de este pueblo. Luchó por la libertad de los presos políticos, contra el sistema y su modelo neoliberal y por la unidad de las izquierdas. Para construir el consenso Higinio siempre supo escuchar al otro.
En 1998 participó en las primeras reuniones que después dieron inició a la Huelga Estudiantil de 1999. En la cual contribuyó activamente como delegado en el Consejo General de Huelga de la UNAM, fue integrante de la mesa de diálogo entre el CGH y la rectoría de la UNAM hasta la toma violenta de las instalaciones por la PFP el 6 de febrero del 2000. Junto con más de 900 compañeros fue preso político en el Reclusorio Norte durante tres meses. Gracias a esta huelga se logró mantener la gratuidad de la Universidad, suspender las reformas al pase automático y desvincular al CENEVAL del proceso de ingreso a la UNAM.
Fue parte de diferentes esfuerzos por construir la unidad del movimiento social y popular, impulsó siempre espacios de articulación para enfrentar los embates de los poderosos en contra de los intereses del pueblo, de entre ellos destacan el Frente Nacional en Contra de la Privatización de la industria Eléctrica, la Promotora por la Unidad Nacional contra el Neoliberalismo y los primeros encuentros del Diálogo Nacional.
A partir de su experiencia en la lucha por la libertad de nuestra compañera Ericka Zamora, también participó en iniciativas por la libertad de los presos políticos como el Frente Nacional contra la Represión y la campaña Libertad y Justicia para Atenco.
Con la claridad de que la práctica política y la reflexión siempre deben ir de la mano, también formó parte del grupo Paz con Democracia.
Desde 1996 hasta su muerte coordinó el Curso de Preparación para el ingreso a la licenciatura y el bachillerato de la UNAM, donde recibimos a miles de jóvenes que ahora estudian en la Universidad.
En el 2006 participó en la construcción del Movimiento de Aspirantes Excluidos de la Educación Superior, formando así toda una generación de jóvenes que con la lucha hemos aprendido que no podemos regresar a la condición en la que estábamos antes de entrar a la Universidad. En ese mismo año creamos a sugerencia de él la Caravana Universitaria Ricardo Zavala que integra a estudiantes, egresados y profesores de la UNAM, la UAM y el IPN para realizar trabajo comunitario que fortalezca procesos de lucha fuera de nuestras universidades. Así Higinio contribuyó a construir con las comunidades de la montaña de la Policía Comunitaria la carta de los derechos de las mujeres que es probablemente uno de los trabajos más importantes de su trayectoria política.
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En todos estos años Higinio siempre luchó por la construcción del socialismo a partir de la articulación de los movimientos sociales.
Actuó siempre con honestidad y solidaridad, sin voluntarismos, sin buscar nunca espacios de poder, sin confrontaciones estériles, sin poner por delante egos personales, asumiendo siempre los mandatos de las colectividades donde participó, pensando en la propuesta que mejor promoviera la articulación de los movimientos, con una claridad de análisis que siempre le hizo destacar ante cualquier reflexión.
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Hoy creemos que es fundamental recuperar su trayectoria y sus aportes, pero sobre todo su actuar ético. Además de los aportes a la construcción de los procesos Higinio nos legó un ejemplo de compromiso y rectitud.
Hoy tenemos como tareas la defensa de la educación pública, la defensa de la organización sindical y popular, debemos defender los derechos laborales, el impulso, construcción y fortalecimiento de las autonomías, la defensa de nuestros recursos naturales y territorios en contra del despojo y la explotación, la defensa de los derechos de la madre tierra. La defensa de la solidaridad y la esperanza como modo de vida.
Por ello hoy nos preguntamos y les preguntamos:
¿Cómo pensarnos actuando y construyendo de manera conjunta?
¿Cómo impulsamos una ética política distinta basada en la solidaridad y no en la competencia?
¿Cómo afrontamos el grave momento que atraviesa el país y nos convertimos las organizaciones sociales en catalizadores de la transformación estructural anticapitalista?
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Higinio quería cambiar el mundo, y lo cambió. Higinio fue nuestro maestro, nuestro ejemplo, nuestro mentor, nuestro compañero; él con su convicción y compromiso cambió nuestras vidas y nos enseñó que podemos y somos capaces como jóvenes y como seres humanos de cambiar nuestra vida y nuestros mundos, porque muchos de los que estamos hoy aquí a él le debemos también nuestro ingreso a la Universidad, le debemos el haber descubierto que de nosotros como pueblo depende cambiar el mundo y conseguir justicia e igualdad para todos. Por todo ello es para nosotros muy importante poder compartir esto con todos ustedes.

Facultad de Ciencias, UNAM
22 de marzo de 2011

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